Las constelaciones de invierno

El cielo de invierno del hemisferio norte (y de verano en el sur, aunque en este hemisferio las constelaciones se ven al revés de como las vemos en el norte y, por tanto,  las fotografías de este artículo también), es muy interesante. Por un lado tenemos la Vía Láctea, no tan espectacular como en verano, pero en cielos oscuros la podemos observar como un arco que surca el cielo desde el Can Mayor, subiendo hasta la Auriga y bajando por Casiopea y Cefeo.

Constelaciones invernales 12_01_2019 Querol_1

Constelaciones invernales

Por otro lado, seis de las constelaciones invernales tienen ocho de las 25 estrellas más brillantes del cielo: Capella en la Auriga, Cástor y Pollux en Géminis, Proción en el Can Menor, Sirio en el Can Mayor, Rigel y Betelgeuse en Orión y Aldebarán en el Tauro. Además de estas seis constelaciones, en el cielo de invierno tenemos dos más, la Liebre y el Unicornio.

Podríamos considerar una más, Eridano, pero en latitudes mayores de 32º N, no se ve entera.

La imagen de la izquierda, que es un mosaico de dos fotografías realizadas desde Querol el día 12 de enero de 2019, con una cámara Canon EOS 70D y un objetivo Canon 15-85 (todas las fotografías de este artículo están hechas desde Querol, con la misma cámara y el mismo objetivo), muestra estas ocho constelaciones y las ocho estrellas mencionadas.

Hexagono invierno 12_01_2019 Querol_2

El Hexágono de invierno

Como se comenta en el artículo Desde Orión y los asterismos de invierno, estas estrellas brillantes forman dos asterismos.

La estrella más brillante de cada una de seis constelaciones (Capella, Pollux, Proción, Sirio, Rigel y Betelgeuse), forman el enorme asterismo el Hexágono de invierno, donde cada una de las seis estrellas serían los vértices de este enorme hexágono.

También se puede coger, en lugar de Pollux, Cástor (la segunda estrella más brillante de la constelación de Géminis), saliendo así un hexágono más regular que con Pollux.

En la imagen anterior, que es la misma que la que abre el artículo, he marcado este asterismo.

El otro asterismo de invierno tiene forma de triángulo. Se le conoce precisamente como el Triángulo de invierno y lo forman las estrellas Proción, Sirio y Betelgeuse, las cuales estarían en los vértices de dicho triángulo.

La siguiente fotografía, realizada el día 23 de febrero de 2019, muestra este otro asterismo de invierno.

Triangulo de invierno 23_02_2019 Querol

Triángulo de invierno

La constelación que reina el cielo de invierno es, sin lugar a dudas, Orión, el Cazador. De ella ya hablo en los artículos El cinturón y la espada de Orión y en Desde Orión y los asterismos de invierno. Orión es, y siempre ha sido, mi constelación preferida. Fue la segunda que identifiqué, la primera, como muchos otros, fue la Osa Mayor.

En casa de mis padres había unos libros de diversos temas, “Biblioteca Salvat gt de grandes temas”, de los cuales tres eran de astronomía. La de veces que me los leí. Pero sobre todo me asombraban aquellas fotografías, especialmente dos, la Gran nebulosa de Orión y la nebulosa Cabeza de Caballo, ambas en la constelación de Orión. Yo pensaba que esas fotos solo se podían conseguir con aquellos telescopios enormes del observatorio de Monte Palomar y similares; nunca me imaginé que algún día, yo mismo y muchos aficionados más, podríamos conseguir con telescopios de aficionado, esas mismas fotografías y no solo eso, sino con mucha mejor calidad.

Me empecé a preguntar dónde estaba dicha constelación de Orión y, un día, bueno, una noche de invierno, asomado a la ventana de mi habitación de la casa de mis padres, en Barcelona, la cual tenía una visión desde el nordeste al sur, me di cuenta que la tenía enfrente, en el cielo por encima del mar. Resulta que siempre la había tenido allí y nunca me había dado cuenta.

Orión es muy fácil de identificar, incluso en cielos urbanos, por poseer ocho estrellas bastante brillantes que le confieren esa forma de cafetera. En la siguiente imagen, realizada el día 30 de noviembre de 2019, he señalizado estas ocho estrellas más brillantes de Orión.

Zona Orion 30_11_2019 Querol

La constelación de Orión

Empezando por la cabeza del cazador, tenemos la estrella Meissa (λ Ori, Lambda Orionis). Es una estrella doble de magnitud aparente +3,4. La estrella principal, Meissa A, es una gigante azul de tipo espectral O; la compañera, Meissa B, es una estrella más fría de tipo espectral B. Meissa, que se encuentra a unos 1100 años luz de distancia, forma parte de un cúmulo abierto denominado Collinder 69, el cual está rodeado por una nebulosa de emisión de 150 años luz de diámetro, catalogada como Sh2-264 y conocida como el Anillo Lambda Orionis. Las estrellas de Collinder 69 se formaron a partir de esta nebulosa y parece ser que es Meissa la que excita el hidrógeno de Sh2-264 y hace que la nebulosa brille. El nombre de Meissa viene del árabe, Al-Maisan, “la estrella brillante”, aunque también he leído que significa “marchando orgullosamente” ¿?

Seguidamente nos encontramos con los hombros de Orión, es decir, con las estrellas Betelgeuse (α Ori, Alpha Orionis) y Bellatrix (γ Ori, Gamma Orionis). Bellatrix, con una magnitud aparente de +1,6, es la tercera estrella más brillante de Orión. Es una estrella gigante azul del tipo espectral B que está a unos 250 años luz de distancia. Su nombre proviene del latín y significa “La Guerrera”.

Betelgeuse, a pesar de ser la estrella alfa de Orión, es la segunda más brillante de dicha constelación. Y no solo eso, de tener una magnitud visual de + 0,5, lo que la hacía ser la 10ª estrella más brillante del cielo, en la segunda mitad del año 2019 bajó su brillo en un 70%, situándose en el puesto 22º. Betelgeuse, situada a unos 500 años luz de distancia, es una estrella supergigante roja (su masa es de unas 20 veces la masa del Sol), que está en un estado avanzado de su vida. Además, es una estrella variable, su brillo varía en subidas y bajadas a lo largo del tiempo. Así que, esta disminución en su brillo podría ser debido a que esté en fase de bajada. Pero también se especula en que, esta bajada de brillo, sea debida a que está entrando en la fase de contracción de la estrella antes de colapsarse y explotar como supernova. De hecho, se piensa que esta explosión de supernova podría ser inminente, pero claro, esto a escala estelar, en nuestra escala humana podría ser mucho, mucho tiempo.

Siguiendo hacia abajo, nos encontramos con tres estrellas muy características de esta constelación y que forman el Cinturón de Orión. Estas tres estrellas, Alnitak (ζ Ori, Zeta Orionis), Alnilam (ε Ori, Epsilon Orionis) y Mintaka (δ Ori, Delta Orionis) están prácticamente alineadas, desde nuestra perspectiva terrestre, y son conocidas popularmente como “Las tres Marías”. En las proximidades de Alnitak, nos encontramos con la famosa nebulosa oscura Cabeza de Caballo resaltando sobre la nebulosa de emisión IC 434, la pequeña nebulosa de reflexión NGC 2023 y la espectacular nebulosa de la Flama (NGC 2024). Además, desde Alnitak y en dirección hacia Betelgeuse, nos encontramos con un grupo de nebulosas de reflexión, M78, NGC 2071, NGC 2064 y NGC 2067.

Del Cinturón de Orión cuelga la Espada de Orión, pero en este caso no está formada por estrellas individuales, sino por unas nebulosas y unos cúmulos abiertos. Destaca la famosa M42, que junto con la nebulosa De Mairan (M43), forman la Gran Nebulosa de Orión. También forman parte del cinturón una preciosa nebulosa de reflexión, la nebulosa del Hombre Corriendo y los cúmulos abiertos NGC 1980 y NGC 1981.

Finalmente, los pies de Orión son las estrellas Rigel (β Ori, Beta Orionis) y Saiph (κ Ori, Kappa Orionis). Rigel, con una magnitud aparente de +0,15, es la estrella más brillante de Orión y la séptima más brillante del cielo. Es un sistema triple cuyo componente principal, Rigel A, es una supergigante blanco-azulada de tipo espectral B. Se encuentra a unos 860 años luz de distancia y su nombre proviene del árabe, ar-Rijl al Jabbar, “el pie izquierdo del gigante”.

Saiph, con una magnitud visual de +2, es la sexta estrella más brillante de Orión y se trata también de una supergigante blanco-azulada de tipo espectral B. Está a unos 720 años luz de distancia y su nombre viene también del árabe, saif al jabbar, “la espada del gigante”.

Alrededor de Orión nos encontramos con el resto de constelaciones de invierno, por lo que el Cazador nos servirá de referencia para encontrar estas constelaciones invernales.

Por debajo de Orión nos encontramos con dos constelaciones muy ligadas al Cazador, la Liebre, a la cual perseguía Orión y el Can Mayor, uno de sus dos perros de caza. Son dos constelaciones del hemisferio sur celeste (de hecho, el ecuador celeste pasa por el cinturón de Orión, en concreto por Mintaka), pero que se ven, bajitas en el cielo, en latitudes no muy altas del hemisferio norte terrestre. El Can Mayor es la constelación que contiene la estrella más brillante del cielo, Sirio (α CMa, Alpha Canis Majoris). Es una estrella binaria que tiene una magnitud visual de -1,46. La componente principal de Sirio, Sirio A, es una estrella blanca del tipo espectral A y de un tamaño que no llega a dos veces el del Sol; su compañera, Sirio B, es una enana blanca que no se ve a simple vista. Sirio está bastante cerca del Sol (8,6 años luz), lo que la hace la séptima estrella más cercana. Su nombre proviene del latín, Sirius, que a su vez adoptaron del griego Seirios que los cuales, a su vez, probablemente adoptaron de otras culturas.

Hay otra tercera constelación a los pies de Orión, en concreto, una parte de ella casi toca a Rigel, que es Eridano. Es una enorme constelación del hemisferio sur (es la sexta constelación mayor de las 88) que, en el hemisferio norte terrestre, solo se ve entera por debajo de los 32º por lo que, en mi latitud de Barcelona (41º N), no se ve entera. La mitología de Eridano se asocia a diversas leyendas, pero en todas ellas asocian esta constelación a un río, entre ellos, el Nilo, el Éufrates y el Po.

En las dos imágenes siguientes, realizadas la primera el 23 de febrero y la segunda el 30 de noviembre, ambas de 2019, podemos ver estas constelaciones en los pies de Orión.

A la izquierda de Orión, visto desde el hemisferio norte, esto es, a la derecha del Cazador (hacia el este), nos encontramos con tres constelaciones más de invierno: el Unicornio, el Can Menor y Géminis. El Unicornio, o Monoceros, es una constelación mediana, pero con estrellas poco brillantes que la hacen difícil identificar. De hecho, α Mon (Alpha Monocerotis), su estrella más brillante, tiene una magnitud visual de +3,9. En el Unicornio se encuentra la preciosa nebulosa de emisión la Roseta y su cúmulo asociado.

El Can Menor, una constelación pequeña (su asterismo consta solamente de dos estrellas), es el otro perro de caza de Orión. Su estrella más brillante es Proción (α CMi, Alpha Canis Minoris) tiene una magnitud visual de +0,4, lo que la situa como la octava estrella más brillante del cielo. Es una estrella binaria cuya componente principal, Proción A, es una estrella subgigante blanco-amarilla de tipo espectral F; su acompañante, Proción B, es una enana blanca difícil de observar. Proción se encuentra a unos 11,4 años luz de distancia de nosotros.

Géminis, los Mellizos, es una de las doce constelaciones del Zodiaco. Destacan sus dos estrellas más brillantes, Cástor (α Gem) y Pollux (β Gem), representando a los gemelos Cástor y Polideuco (Pollux para los romanos), nacidos de un huevo que puso Leda, la reina de Esparta, según la mitología griega. Castor, que es la segunda estrella más brillante de Géminis (la primera es Pollux), es una estrella múltiple cuya componente principal, Cástor A, es una estrella blanca de tipo espectral A. Cástor tiene una magnitud visual de +1,6 y está a una distancia de unos 51 años luz. Pollux es una gigante naranja de tipo espectral K, que tiene una magnitud visual de +1,14 y que está a una distancia de unos 33,8 años luz. En Géminis se encuentran el cúmulo abierto M35 y el remanente de supernova catalogado como IC 443 (la nebulosa Medusa).

En la siguiente imagen, realizada el día 23 de febrero de 2019, podemos ver estas constelaciones.

Zona Cancer 23_02_2019 Querol

Unicornio, Can Menor y Géminis

Estas tres constelaciones nos enlazan con la Hydra, Cáncer, el Lince y las demás constelaciones de primavera, como puede verse en la imagen siguiente realizada también el día 23 de febrero de 2019.

Zona Cancer 23_02_2019 Querol_b

Constelaciones zona Cáncer

Por encima de Orión nos encontramos con las dos últimas constelaciones de invierno, Auriga y Tauro. Estas dos constelaciones están unidas por una estrella que comparten, Elnath. Esta estrella tiene la denominación β Tau (Beta Taurus), ya que realmente pertenece a la constelación Tauro (Elnath es la segunda estrella más brillante de dicha constelación).

En las dos fotografías siguientes, podemos ver estas dos constelaciones unidas por Elnath. La primera es del 23 de febrero y la segunda del 30 de noviembre, ambas del 2019.

La constelación Auriga, el Cochero, es muy fácil de identificar por su característica forma de pentágono. Su estrella más brillante, Capella (α Aur), que está a una distancia de unos 42 años luz, en realidad es un sistema cuádruple, es decir, son cuatro estrellas. Sus dos principales componentes, Capella A y Capella B, son gigantes amarillas del tipo espectral G, mientras que las otras dos, Capella C y Capella D, son enanas rojas de tipo espectral M. En conjunto, Capella tiene una magnitud aparente de +0,05, lo que la hace la sexta estrella más brillante del cielo. El nombre de Capella proviene del latín, que significa “la pequeña cabra”, haciendo referencia a Amaltea, la ninfa griega en forma de cabra que amamantó a Zeus. Auriga tiene tres cúmulos abiertos, M36, M37 y M38, visibles perfectamente con unos prismáticos. Así como la nebulosa de emisión la nebulosa de la estrella Llameante.

Tauro, el Toro, es la última constelación invernal que nos queda. Su estrella más brillante, Aldebarán (α Tau), representa el ojo del Toro. Es una estrella de magnitud visual +0,85, haciéndola la 14ª estrella más brillante del cielo. Aldebarán, que se encuentra a una distancia de unos 67 años luz, es una estrella binaria cuya componente principal es una gigante rojo-naranja de tipo espectral K; su compañera es una enana roja de tipo espectral M. Su nombre proviene del árabe, al-dabaran, “la que sigue”, haciendo referencia a que sigue a las Pléyades en su recorrido por el cielo.

Su segunda estrella más brillante es, como ya se ha comentado, Elnath (β Tau), que une el Tauro con Auriga. Está situada a unos 133 años luz de distancia y es una estrella gigante azul de tipo espectral B, con una magnitud aparente de +1,65. Debido a que es una estrella compartida con Auriga, Elnath también tiene la denominación Bayer de γ Aur (Gamma Aurigae), aunque apenas se utiliza. Su nombre proviene del árabe, an-nath, “el que da cornadas”, por encontrarse en la punta de uno de los cuernos del Toro.

El Tauro contiene dos cúmulos abiertos bastante cercanos a nosotros y visibles a simple vista, las Híades y las Pléyades. Aunque parezca que Aldebarán pertence a las Híades, no tiene nada que ver con este cúmulo, casualidades de nuestra perspectiva terrestre. Las Pléyades es un bonito cúmulo abierto que parece una Osa Mayor pequeña. Además, en el Tauro nos encontramos con el famoso remanente de supernova M1, la nebulosa del Cangrejo.

Auriga, por el este, nos enlaza con el Lince y las constelaciones de primavera. Por encima de Auriga y del Tauro nos encontramos con Perseo, Aries, el Triángulo y otras constelaciones de otoño, como puede verse en las siguientes imágenes, realizadas los días 7 de diciembre de 2018 (la primera) y 30 de noviembre de 2019 (la segunda).

Finalmente, por el oeste del Tauro y de Eridano, nos encontramos con la Ballena y el resto de constelaciones de otoño, como puede verse en la imagen siguiente, realizada el día 23 de febrero de 2019.

Zona Andromeda 23_02_2019 Querol

Constelaciones zona Aries

En la imagen siguiente, realizada a partir del Stellarium, pueden verse las figuras que representan las constelaciones invernales.

consts_invierno

Figuras de las constelaciones de invierno

Acerca de José Luis Martínez Martínez

Profesor de matemáticas de ESO y Bachillerato
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