
Cada vez que miramos al cielo, al espacio, miramos al pasado. Es como si tuviésemos una ventana abierta al pasado. La luz viaja a una velocidad de unos 300.000 km/s, lo que significa que tarda un segundo en recorrer 300.000 km.
Esto implica que ni siquiera vemos al momento el objeto astronómico más cercano a nosotros, la Luna. Al encontrarse a una distancia de unos 380.000 km, su luz tarda poco más de un segundo en llegarnos (1,3 s). Por su parte, el Sol está a unos 150 millones de kilómetros, tardando su luz unos ocho minutos en llegarnos (8,3 minutos en concreto), de modo que cuando lo miramos, lo vemos como era hace poco más de ocho minutos. La luz de Venus, el planeta que más se acerca a la Tierra, tarda unos 2,3 minutos; la de Neptuno, el más lejano, tarda unas 4 horas, por lo que lo vemos como era hace ese tiempo.
La estrella más cercana después del Sol es Próxima Centauri, situada a unos 4,2 años luz de distancia (para calcular la distancia en kilómetros, habría que multiplicar por unos 9,5 billones, que son los kilómetros que recorre la luz en un año). De esta manera, cuando miramos a esta estrella, la vemos como era hace unos cuatro años.
Una de las galaxias más cercana a nosotros, y visible a simple vista en cielos oscuros desde el hemisferio norte, es M31, la galaxia de Andrómeda (el objeto de cielo profundo más lejano que puede observarse sin instrumentos ópticos). Se encuentra a una distancia de unos 2,5 millones de años luz; por lo tanto, hoy la vemos como era hace unos 2,5 millones de años, cuando nuestros antepasados eran todavía australopitecos.
Por otro lado, las galaxias más lejanas detectadas se encuentran a miles de millones de años luz (más de 10.000 millones). Su luz salió mucho antes de que se formaran el Sol, la Tierra y todo el Sistema Solar; de hecho, poco después del Big Bang.
Todo esto demuestra que muchos de los objetos y estrellas que vemos probablemente ya no existan, o al menos, no tengan el aspecto con el que los vemos ahora.
La famosa supernova que se vio en el año 1054 dejó como remanente la nebulosa del Cangrejo, M1, situada en la constelación de Tauro, a unos 6500 años luz de distancia. Cuando la observaron en aquel año, la explosión no acababa de suceder: aquella gente de la Edad Media estaba presenciando algo que había ocurrido 6500 años antes. En la actualidad, lo que vemos es el remanente tal y como era hace seis milenios y medio, solo 1000 años después de la explosión (los que han pasado desde que fue observada en el año 1054). Esto significa que la supernova tuvo lugar hace unos 7500 años y que hoy en día tendrá muy probablemente otro aspecto. Sin embargo, habremos de esperar otros 6500 años para verla como es en la actualidad.
Me gusta mucho esta página, saludos desde México!!! ☺️
Muchas gracias. Me alegro mucho de que te guste. Saludos desde Barcelona
Por fin me entero lo que es un parsec.
Gracias
Genial. Celebro que mis explicaciones te ayuden. Un saludo