Los prismáticos

Unos prismáticos es el primer instrumento óptico que todo aficionado a la astronomía habría de adquirir. Pero no solo eso, siendo ya veterano en esta afición y con telescopio, es un instrumento complementario muy útil.

Los prismáticos, llamados también binoculares, es un instrumento óptico pequeño, por lo que los podemos llevar a cualquier sitio, baratos y, al mirar con los dos ojos, muy cómodos para observar. Esta visión binocular hace que la visión sea tridimensional, lo cual en observación terrestre es genial, pero en astronómica da bastante igual.

Evidentemente, unos prismáticos no nos proporcionan los mismos aumentos que un telescopio, pero su campo de visión es mucho más amplio y con ellos podremos observar los cráteres de la Luna, los satélites galileanos de Júpiter, intuir los anillos de Saturno, observar cúmulos estelares, algunas nebulosas e incluso algunas galaxias y, muchas, muchas estrellas, así como unas cuantas estrellas dobles y variables. Además, observar la Vía Láctea con unos prismáticos es impresionante.

Unos prismáticos son dos tubos cortos y paralelos unidos por el centro, los cuales tienen un sistema óptico refractor, es decir, el objetivo es de lentes y la luz se refracta al atravesarlo, convergiendo (concentrándose) en un punto, el foco (ver un poco de óptica). La imagen del foco es recogida y ampliada por el ocular, el cual es fijo, en el otro extremo del tubo y sobre el que ponemos el ojo.

Entre el objetivo y el ocular hay unos prismas (por eso se llaman prismáticos), que lo que hacen es enderezar la imagen, ponerla recta, con lo que lo que vemos no está al revés. La luz pasa por los prismas y realiza una serie de reflexiones, enderezándose la imagen. Esto va muy bien para observación terrestre, pero para astronómica es bastante irrelevante.

Existen dos tipos de prismas, los prismas porro y los roof o de techo. Los prismas tipo porro, con cuatro reflexiones, desvían la luz que entra por el objetivo en una especie de dos eles invertidas, mientras que los prismas de techo, con más reflexiones, hacen que la luz salga linealmente recta por el ocular.

prismas

Prismas tipo roof y tipo porro

Esto hará que los prismáticos con prismas roof tengan un diseño recto, a diferencia de los que llevan tipo porro que, por tanto, serán más voluminosos. Pero los prismas tipo porro son más sencillos de construir que los de techo, por lo que los prismáticos con prismas porro son más baratos (pero no peores) que los prismáticos con prismas roof.

Además, en los prismas porro se producen menos reflexiones (cuatro), por lo que hay menos pérdida de luz y, por tanto, los prismáticos con prismas porro serán más luminosos que los que llevan prisma de techo.

Los prismas, para que sean de calidad han de ser de vidrio; en el caso de los prismas porro nos encontramos con dos tipos, los BK-4 y los BK-7. Los primeros están construidos con cristal de bario y los segundos con cristal de boro-silicato. Los BK-4 son mejores que los BK-7, ya que dan imágenes más nítidas y contrastadas.

A pesar de que los dos tubos están unidos por el centro, esta unión no es fija, sino móvil, permitiendo separar o juntar los dos oculares para adaptarlos a la distancia interpupilar de cada observador.

Externamente, en los prismáticos podemos distinguir:

  • Los objetivos y los oculares, situados opuestamente en los extremos de los tubos.
  • Entre los dos tubos (en la parte central), está la rosca para trípodes.
  • También en la parte central nos encontramos con la rueda de enfoque o enfocador.
  • Corrector de dioptrías.

La rueda de enfoque lo que hace es acercar o alejar los dos oculares, simultáneamente, del foco, para así poder enfocar según nuestra vista. Pero como la visión de cada ojo es ligeramente diferente, el ocular derecho tiene un corrector de dioptrías. Para enfocar correctamente con unos prismáticos primero enfocamos con el ojo izquierdo y luego con el derecho. Para ello tapamos el objetivo derecho (o guiñamos el ojo derecho) y enfocamos el izquierdo con la rueda de enfoque; seguidamente tapamos el objetivo izquierdo (y destapamos el derecho) y ajustamos con el corrector de dioptrías la visión del ojo derecho.

La rosca para trípodes sirve para poner un adaptador para trípodes de fotografía, como el de las imágenes siguientes.

Esta rosca viene protegida con una tapa. Para poner el adaptador se quita dicha tapa y la rosca queda accesible.

Por la parte superior del adaptador se enrosca en la rosca para trípodes y por la inferior al trípode.

En observación astronómica va muy bien poder acoplar unos prismáticos a un trípode; con ello evitaremos la vibración de sujetarlos con las manos, muy molesta para dicha observación.

Los prismáticos tienen una información grabada. Por un lado son dos números separados por una equis (x), donde el primer número indica los aumentos y el segundo el diámetro en milímetros del objetivo (abertura del objetivo).

En las imágenes anteriores, 12×60 indica que son unos prismáticos de 12 aumentos y los objetivos tienen un diámetro de 60 mm; 10×50 indica 10 aumentos y 50 mm de diámetro de los objetivos.

Los prismáticos de 7×50 o 10×50 son muy usados en astronomía, ya que tienen unos aumentos interesantes y una abertura que nos da bastante luminosidad (a más abertura, más luz recogerán los objetivos y más objetos débiles podremos ver). Además, están en el límite de poderlos utilizar sin trípode. Unos de 12×60 o superiores, nos dan más aumentos, pero para su uso astronómico es obligatorio acoplarlos a un trípode.

El otro grabado, FOV 5.7º o FOV 6.0º, es el campo visual (FOV son las siglas del inglés Field Of View) y es el ancho del área que observamos a través de los prismáticos. Esta medida puede darse en grados (como en las imágenes anteriores) y hablamos de campo visual angular, o bien en unidades de longitud, y hablamos de campo visual lineal, como en la siguiente imagen.

caracteristicas_3

Campo visual lineal

En este caso hay dos números separados por una barra: el primer número nos indica el ancho del campo que veremos y el segundo a la distancia que veremos este ancho. Puede estar en medidas anglosajonas (pies y yardas) o en metros. Así por ejemplo 114m/1000m nos indica que veremos un campo de 114 m de ancho a una distancia de 1000 m.

campo visual

Campo visual

Evidentemente, a más aumentos menos campo visual y viceversa. Unos prismáticos de 10 aumentos dan un campo de unos 6º o de unos 114 m a 1000 m. En observación terrestre mejor que se de el campo visual lineal, pero en astronómica el angular. Si consideramos la esfera celeste con sus 360º, la Luna Llena llena o el Sol abarcan 0,5º, por lo que 6º sería un campo que tendría un diámetro de 12 lunas llenas dispuestas una detrás de otra.

FOV

Campo visual de 6º

Otro aspecto importante a la hora de adquirir unos prismáticos, pues también define la calidad de los mismos, es el tratamiento o recubrimiento (coating) de las lentes. Estos recubrimientos reducen los reflejos internos y, por tanto, la pérdida de luz, así como la aberración cromática, obteniendo imágenes más nítidas y contrastadas.

Existen cuatro tipo de tratamientos, que de más baja a más alta calidad son: coated, fully coated, multicoated y fully multicoated. Los nombres los he puesto en inglés porque es como suelen venir. En los oculares de los telescopios, también nos encontraremos con estos tratamientos. En lo que sea posible el tratamiento ha de ser como mínimo fully coated, o multicoated.

También habremos de tener en cuenta la pupila de salida, que es el diámetro del haz de luz que sale por los oculares, medido en milímetros. A mayor pupila de salida, más cantidad de luz saldrá por los oculares y viceversa. Esto en observación astronómica es importante, ya que con pupilas de salida pequeñas, las imágenes son oscuras y poco nítidas.

Pero hemos de tener en cuenta que la pupila de un ser humano adulto se dilata como máximo entre 6 y 7 mm (aunque depende de la edad). Esto significa que con pupilas de salida mayores no aprovecharemos toda la luz que recoge los prismáticos.

Para calcular la pupila de salida, dividimos el diámetro del objetivo entre el de aumentos. Así por ejemplo, unos prismáticos 10×50 tienen una pupila de salida de 5 mm (50:10), que es una buena pupila de salida.

Si miramos unos prismáticos a una corta distancia hacia los oculares, podemos ver en el centro de éstos el círculo que define la pupila de salida, como muestra la imagen siguiente.

pupila salida

Pupila de salida

Acerca de José Luis Martínez Martínez

Profesor de matemáticas de ESO y Bachillerato
Esta entrada fue publicada en Instrumentos ópticos, Observar el cielo y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a Los prismáticos

  1. Santiago D. dijo:

    Hola, José Luis. Me gustaría que comentases algo sobre los prismáticos Celestron 15×70. Me han dicho que pueden usarse bien incluso sin trípode…
    Gracias

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    • Hola Santiago. Unos 15×70 son unos prismáticos que si bien tienen una buena abertura y unos aumentos considerables para unos prismáticos, tienen una pupila de salida un pelín pequeña y además vas a necesitar un trípode. Yo tengo unos 10×50 y unos 12×60 y con éstos he de usar trípode. Debido a ello, los que más uso son los 10×50. Además, para observar el cielo un poco alto, con unos prismáticos puestos en un trípode, es casi imposible su observación debido a la postura que has de poner. Yo creo que para observación astronómica, lo ideal son unos prismáticos 10×50 o bien 7×50.

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  2. Santi D.A. dijo:

    Bien. Muchas gracias por tu respuesta, a la que haré caso. Ah, y gracias y enhorabuna por tu blog. Es estupendo.

    Le gusta a 1 persona

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