El sábado 31 de enero de 2026, la Luna estaba gibosa creciente, con una edad de 13 días (uno antes de Luna llena) y un 99% de iluminación.
La imagen de la izquierda, realizada desde Querol con un telescopio newton SW 200/1000 y una cámara Canon EOS 70D, es de esta Luna casi llena.
Debido a una serie de circunstancias, especialmente a las inclemencias meteorológicas que hemos tenido últimamente, con un carrusel de tormentas que se ha extendido estos dos o tres últimos meses, no había montado el telescopio desde agosto.
Así que la noche del sábado 31 de enero, la cual estaba muy despejada, eso sí, con un viento considerable y bastante frío, como además me encontraba en Querol, no pude resistirme y monté el telescopio.
Debido al estado tan avanzado de la Luna (prácticamente llena), ni me planteé hacer cielo profundo, así que me dediqué a observar nuestro satélite y Júpiter, que se encontraba muy cerca en el cielo de la Luna.
Una vez acabada la observación, le acoplé el cuerpo de la réflex al newton y le hice la fotografía anterior.
Pero antes de montar el telescopio, y como siempre me gusta hacer, le hice algunas fotos a la Luna gibosa creciente de día, con la EOS 70D y el objetivo Canon 18-85, como la siguiente.

O estas otras cuatro.




En esta fase tan avanzada se observan todo los mare, pero pocos cráteres; el terminador es prácticamente inexistente y en él destacan Hevelius, Schickard o el oscuro Grimaldi.
En la imagen de la derecha, que es la misma que la que abre la entrada, he anotado los mare y cráteres más destacados.
También destacan, pero fuera ya del terminador, los tres cráteres más emblemáticos de la Luna: Plato, en el norte, Copernicus, en el centro y Tycho en el sur; en estos dos últimos se observan perfectamente los sistemas de rayos.
Otro cráter que se ve, a pesar de la fase avanzada de la Luna, es Kepler, al suroeste de Copernicus, también con su sistema de rayos.
Cerquita de Kepler, al noroeste de éste, se encuentra el conocido como el «faro de la Luna·, es decir, el blanco y brillante cráter Aristarchus.
Y ya para acabar, un cráter que he señalado y que prácticamente siempre se ve, ya que está en el extremo oriental de la Luna, Langrenus, un cráter también blanco y brillante, pero no tanto como Aristarchus.

