M95 y M96, Dos galaxias en Leo

Situado en el cielo en la constelación de Leo, se encuentra un pequeño grupo de galaxias, el grupo M96 o Leo I, del cual destacan especialmente tres: una elíptica, M105, y dos espirales, M95 y M96, de las que trata este artículo.

Ambas galaxias son espirales barradas, es decir, el centro de la galaxia está formado por una banda de estrellas que abarca de un lado a otro de la galaxia y los brazos espirales parecen surgir del final de la barra, a diferencia de las no barradas, que dichos brazos parecen surgir del núcleo de la galaxia.

En la imagen siguiente, realizada desde Querol el día 23 de febrero de 2019 con un telescopio reflector Skywatcher 200/1000 y una cámara Canon EOS 550D, podemos ver estas dos galaxias, M96 es la del centro de la imagen y M95 la que se encuentra arriba a la izquierda.

M96_95 Querol 23_02_2019

M96 y M95

Ambas galaxias fueron descubiertas conjuntamente el 20 de marzo de 1781 por el astrónomo francés Pierre François André Méchain. Éste le comunicó a Charles Messier su descubrimiento y  las incluyó en su catálogo cuatro días más tarde.

M96 Querol 23_02_2019

M96

M96, incluida también en el catálogo NGC como NGC 3368, es la más brillante del grupo, por eso éste coge su nombre.

Es bastante asimétrica, asimetría que podría ser debida a la atracción gravitatoria de otras galaxias del grupo.

En la fotografía de la izquierda, que es un recorte de la anterior, puede verse esta asimetría.

Tiene una doble barra central, la principal y otra más pequeña, pero el alto brillo de esta zona central hace complicado distinguir  esta doble barra.

Su diámetro es de unos 100000 años luz (más o menos como la Vía Láctea) y se encuentra a unos 34 millones de años luz de distancia.

M95 Querol 23_02_2019

M95

M95, incluida también en el catálogo NGC como NGC 3351, es más pequeña que M96 (su diámetro es de unos 46000 años luz) y se encuentra a una distancia de unos 38 millones de años luz.

Tiene un anillo alrededor del núcleo en el que se da una alta formación de estrellas y que alberga unos cuantos cúmulos de estrellas jóvenes y masivas.

La fotografía de la derecha, que es otro recorte de la que están las dos, puede observarse este anillo central, así como la barra central.

Sin la asimetría de su vecina M96, posee una estructura espiral bastante definida.

En la siguiente fotografía,  realizada el día 2 de mayo de 2014 desde Sant Llorenç de la Muga, en el Alt Empordà (Gerona) con una cámara Canon EOS 70D y un objetivo Canon 15-85, está indicada la ubicación en el cielo de estas dos galaxias.

Zona Leo 02_05_2014 Sant Llorenç M_b

Ubicación en el cielo de M95 y M96

También puede verse el planeta Marte, que esos días estaba en Virgo, así como M44, el Pesebre, un bello cúmulo abierto situado en el cielo en la constelación de Cáncer, que en cielos oscuros y sin Luna puede verse a simple vista (como una mancha borrosa y difusa).

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M35, Un cúmulo abierto en Géminis

En la constelación de Géminis, en concreto “en los pies” de Castor, se encuentra uno de los más bellos cúmulos estelares, el cúmulo abierto catalogado como M35, aunque también está incluido en el catálogo NGC como NGC 2168.

La imagen siguiente, realizada desde Querol el día 23 de febrero de 2019 con un telescopio reflector Skywatcher 200/1000 y una cámara Canon EOS 550D, es de este cúmulo abierto.

M35 23_02_2019 Querol

Cúmulo abierto M35

M35 es un cúmulo que contiene entre 200 y 300 estrellas que se formaron de la misma nebulosa hace unos 100 millones de años, por lo que se trata de un cúmulo de edad intermedia con algunas estrellas gigantes amarillas y naranjas de los tipos espectrales G y K que ya han abandonado la secuencia principal.

En la zona inferior y hacia la derecha de la fotografía, se ve parte de otro cúmulo abierto; se trata del cúmulo catalogado como NGC 2158, el cual, aunque desde la Tierra se ve muy cerca de M35, no tiene nada que ver con éste, ya que, mientras que M35 está a unos 2800 años luz de distancia, NGC 2158 se encuentra a unos 16000 años luz. Además, NGC 2158 es bastante más antiguo, pues tiene alrededor de 1000 millones de años de antigüedad.

M35 es un cúmulo bastante extenso, con un diámetro de unos 24 años luz, ocupa en el cielo una extensión similar a la de la Luna llena. Además, tiene bastantes estrellas relativamente brillantes, lo que hace que sea un cúmulo fácil de localizar que, en cielos oscuros y sin Luna, puede verse a simple vista como una mancha difusa. Debido a su extensión, para su observación es mejor pocos aumentos o incluso unos prismáticos, ya que, a grandes aumentos se nos sale del campo de visión.

La imagen siguiente es un recorte de la anterior, en el cual he centrado este espectacular cúmulo abierto.

M35 23_02_2019 Querol_b

Cúmulo abierto M35

Si bien su descubrimiento se atribuye al astrónomo suizo Jean Phillippe Loys de Chéseaux en el año 1745, en 1750 el médico y astrónomo inglés John Bevis (el descubridor de la nebulosa del Cangrejo, M1) completó su obra Uranographia Britannica, en la cual ya mencionaba esta aglomeración de estrellas a los pies de Géminis, por lo que, independientemente de Phillippe L. de Chéseaux, John Belvis también observó este cúmulo estelar antes de 1750. Poco más tarde, en 1784, Charles Messier lo incluyó en su famoso catálogo con el número 35.

La siguiente fotografía, realizada también el día 23 de febrero de 2019 desde Querol, pero con una cámara Canon EOS 70D y un objetivo Canon 15-85, muestra el cielo en la zona de Géminis y en ella he señalado la ubicación en el cielo de M35.

Zona Geminis 23_02_2019 Querol_b

Ubicación de M35

En esta imagen también puede verse otro famoso cúmulo abierto, M44, el Pesebre, en la constelación de Cáncer.

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Plato, El cráter negro del norte

El el norte de la Luna, entre el Mare Frigoris y el Mare Imbrium, está el cráter Plato, uno de los tres cráteres más emblemáticos y observados de nuestro satélite; los otros dos son Copernicus y Tycho.

Su nombre se lo dio el astrónomo italiano del siglo XVII Giovanni Riccioli, en honor al filósofo griego Platón y es un cráter que con unos prismáticos ya se puede ver.

La imagen siguiente, realizada desde Cornellà de Llobregat el día 5 de abril de 2009 con un telescopio reflector Celestron 150/750 y una cámara Philips SPC900, es de este famoso cráter lunar.

Plato es un cráter de impacto (se formó por el impacto de un meteorito), casi circular, de 100 km de diámetro y con unas paredes de 1000 m de altura, aunque tiene algunos picos de 2000 m de altura.

Pero lo que más destaca de este cráter es su fondo llano y oscuro, más incluso que los mares entre los que se encuentra y que contrasta con las zonas montañosas claras que lo rodean. Esto hizo que el astrónomo polaco del siglo XVII Johanes Hevelius lo llamara el “Gran Lago Negro”.

Este color negro es debido a que su fondo es de lava basáltica. Es un cráter antiguo que se formó hace unos 3000 millones de años, después de la formación del Mare Imbrium, y que según parece, se inundó con lava procedente de este Mare.

En el sur de Plato y emergiendo del Mare Imbrium hay unas montañas brillantes y aisladas, son los Montes Teneriffe, cuyos picos más altos alcanzan los 1500 m de altura. Al nordeste del cráter hay una pequeña grieta sinuosa no fácil de ver llamada grieta de Plato.

La mejor observación de este cráter es cuando la Luna está en su octavo día, un día después de cuarto creciente. Con esta edad de la Luna y por la zona de Plato, también podemos observar una serie de cráteres y montañas interesantes, como muestra la imagen siguiente, que es un mosaico de dos fotos realizadas el día 11 de julio de 2011 y también desde Cornellà de Llobregat, pero con un telescopio Smidt Cassegrain Celestron 203/2032 y una cámara Philips SPC900.

Al este y al oeste de Plato nos encontramos con dos cadenas de montañas, al oeste los Montes Recti y al este los Montes Alpes, una serie de montañas cuyos picos más altos superan los 2400 m de altura y que están seccionados por una enorme falla, el Vallis Alpes.

Al final de los Alpes está Cassini, un cráter de unos 56 km de diámetro con una muralla que no supera los 1300 m de altura y en cuyo interior hay dos pequeños cráteres. Al sudeste de este cráter está la cadena de montañas Montes Caucasus.

Más hacia el sur nos encontramos con tres cráteres muy característicos de la Luna: Aristillus, por debajo Autolycus y a la izquierda de ellos Archimedes.

Aristillus es un cráter de impacto circular de unos 55 km de diámetro y unas paredes de 3700 m de altitud. En su centro hay un grupo de tres picos de unos 900 m de altitud.

Autolycus es también un cráter de impacto circular y es algo más pequeño que Aristillus, unos 40 km de diámetro, aunque es tan profundo como él.

Archimedes es un cráter grande, con unos 95 km de diámetro y unas paredes de 2000 m de altitud. El fondo del cráter es de lava oscura y no tiene picos. Como a Plato, su nombre se lo dio Giovanni Riccioli, en este caso en honor al científico griego Arquímedes.

Por encima de Archimedes están los Montes Spitzbergen, una cadena montañosa rectilínea de 60 km de longitud y 15 km de ancho, que tiene cuatro picos importantes de alturas entre los 1100 y los 1300 m.

La imagen siguiente, realizada el día 6 de enero de 2017 con un telescopio Smidt Cassegrain Celestron 203/2032 y una cámara Canon EOS 70D, es de la Luna gibosa creciente con una edad de ocho días; en ella he señalado los cráteres Plato, Aristillus, Autolycus y Archimedes.

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Asteroide 3200 Faetón

En octubre de 1983, el observatorio espacial IRAS (InfraRed Astronomical Satellite, Satélite Infrarrojo Astronómico), descubrió un curioso y especial cuerpo rocoso de algo más de 5 km de diámetro, al que llamaron Faetón (Phaeton en inglés), por el mito griego de Faetón, hijo del dios del Sol Helios y la ninfa marina Climente y que estuvo casi a punto de quemar toda la Tierra.

Esta roca, de un color azulado, tiene una órbita muy excéntrica, de manera que se acerca mucho al Sol (de hecho, es el asteroide con nombre propio que más se acerca al Sol), atravesando las órbitas de Marte, la Tierra, Venus y Mercurio, y tardando alrededor de 1,4 años en completar dicha órbita.

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El 3200 Faetón tiene una órbita muy excéntrica

En principio se le clasificó como un asteroide Apolo (asteroides que cruzan la órbita de la Tierra), pero los científicos tienen dudas sobre él, ya que se comporta como un asteroide y como un cometa.

Por un lado, esta órbita es más propia de un cometa que de un asteroide, aunque no forma ni coma (nube de polvo y gas que envuelve al cometa) ni cola al acercarse al Sol, como haría un cometa. Sin embargo, en 2010 y gracias a una sonda STEREO (Solar TErrestrial RElations Observatory, Observatorio de Relaciones Solar-Terrestres) de la NASA, científicos de la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA), detectaron una pequeña cola debido a que, como se acerca tanto al Sol, el calor solar (unos 800º C) quema la superficie rocosa y hace que se forme una pequeña cola gravosa.

Otro aspecto que lo asemeja a un cometa es el hecho de que parece ser que es el causante de las Gemínidas, famosa lluvia de meteoritos (o popularmente lluvia de estrellas) que se produce cada año durante la primera quincena de diciembre, ya que las fuentes de las lluvias de estrellas son cometas y no asteroides. De hecho, hasta el descubrimiento del 3200 Faetón, los científicos estaban muy intrigados sobre cuál era la fuente de los escombros que causaban esta lluvia de meteoritos, pues no hay ningún cometa cuya órbita coincida  con la órbita de escombros de las Gemínidas; sin embargo, la órbita del 3200 Faetón sí que coincide. De todas maneras, todavía no está claro como Faetón causaría este rastro de escombros.

Así que no se conoce bien cuál es la naturaleza del 3200 Faetón; algunos científicos hablan de un cometa muerto o de un cometa inactivo que se convirtió en asteroide. Pero, a pesar de tener características de cometa, no lo es, por lo que hoy por hoy se le considera un asteroide.

El 16 de diciembre de 2017, este asteroide hizo su máxima aproximación a la Tierra desde su descubrimiento, pasando a 10,3 millones de kilómetros de nuestro planeta.

La animación  siguiente está hecha a partir de un vídeo realizado por José Muñoz Reales desde Hospitalet de Llobregat el 15 de diciembre de 2017, con un telescopio reflector 130/650 y una cámara Meade DSI III. En ella se ve al asteroide 3200 Faetón atravesando la imagen de izquierda a derecha y de arriba al centro. En total son 82 minutos comprimidos en 7 segundos.

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Asteroide 3200 Faetón

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IC 1848, La nebulosa del Alma

Situada en el cielo en la constelación de Casiopea, aunque entre ésta, la Jirafa y Perseo, de hecho, “muy cerca” del doble cúmulo de Perseo, se encuentra la nebulosa de emisión conocida como nebulosa del Alma o del Embrión, ya que su forma lo recuerda un poco, y catalogada como IC 1848.

La imagen siguiente, realizada desde Querol el día 9 de febrero de 2019 con un telescopio refractor Long Perng ED80 y una cámara Canon EOS 550D, es de esta nebulosa.

IC 1848 09_02_2019 Querol

IC 1848, La nebulosa del Alma

La fotografía se me quedó cortada por la zona superior, por “la cabeza” del embrión, pero al tomarla en horizontal no me cabía en el campo; quizás la debería haber tomado en vertical, en cuanto pueda lo haré.

La nebulosa del Alma forma parte de una zona extensa de formación estelar, en la que encontramos diversas nebulosas y cúmulos estelares. Las dos nebulosas mayores son IC 1848 y la nebulosa del corazón (IC 1805), la cual estaría a partir de la zona inferior derecha de la imagen.

Todo este complejo está a una distancia de unos 7500 años luz de distancia y, en concreto, la nebulosa del Alma abarca una extensión de unos 200 años luz.

Tanto en la nebulosa del Alma como en la del Corazón hay cúmulos abiertos de estrellas formados a partir de estas nebulosas. De hecho, IC 1848 es un cúmulo abierto asociado a la nebulosa del Alma, el cual también le da nombre a ésta. Son estas estrellas jóvenes las que ionizan el hidrógeno de la nebulosa y hacen que ésta brille con esta tonalidad rojiza, típica de las nebulosas de emisión.

En la siguiente imagen, que es un recorte de la anterior, he señalado el cúmulo IC 1848.

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La nebulosa del Alma y el cúmulo IC 1848

La imagen siguiente, realizada desde Querol el día 7 de diciembre de 2018 con una cámara Canon EOS 70D y un objetivo Canon 15-85, muestra la ubicación en el cielo de la nebulosa del Alma. Se puede ver que está cerca, desde nuestra perspectiva terrestre, del doble cúmulo de Perseo, el cual puede servir para ubicar esta nebulosa.

Zona Cefeo 07_12_2018

Ubicación de la nebulosa del Alma

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Luna 09/02/2019

El día 9 de febrero de 2019, la Luna estaba creciente en su quinto día. Tenía intención de fotografiar la bella nebulosa Roseta (NGC 2237), que lo hice más tarde, pero no pude resistirme a observar y fotografiar nuestro satélite. La Luna tiene un encanto, un algo especial que, por mucho que la mires, especialmente con un telescopio, o por mucho que la fotografíes, nunca te cansas, te hipnotiza. Además, así dejé pasar un tiempo para que estuviera más baja y no me deslumbrara tanto el cielo para poder hacer la Roseta.

De esta manera, con un telescopio refractor Long Perng ED80 y una cámara Canon EOS 70D, le hice esta fotografía a la Luna creciente de cinco días.

Luna creciente 09_02_2019 Querol_a

Luna creciente

Seguidamente le puse al telescopio un ocular Hyperion de 13 mm para conseguir más aumentos. Pero claro, la Luna entera ya no salía. Así que, con la misma cámara, le hice tres fotos, una del norte, otra del centro y otra del sur, para más tarde hacer un mosaico con las tres. El resultado es la imagen siguiente, a la que le he puesto los nombres de los cráteres más importantes que se ven y de los mares.

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IC 443, La nebulosa Medusa

Situado en el cielo en la constelación de Géminis, casi “tocando” a la estrella Propus (η Gem), y a una distancia de unos 5000 años luz, se encuentra el objeto catalogado como IC 443 y conocido como la nebulosa Medusa, ya que recuerda a este primitivo y simple, pero peligroso, animal marino.

La nebulosa Medusa es un remanente de supernova. Cuando una estrella muy masiva (en este caso de unas 20 masas solares) se queda sin combustible, las capas externas se colapsan hacia el denso núcleo de la estrella y rebotan en él, explotando violentamente en el suceso llamado supernova y expulsando al espacio la mayor parte del material de la estrella, formando estas nebulosas llamadas remanentes de supernova. En su interior está lo que queda de la estrella original, el denso núcleo denominado estrella de neutrones. En el caso de la nebulosa Medusa, la estrella de neutrones está catalogada como CXOU J061705.3+222127 o simplemente J0617 y gira a una velocidad de vértigo, por lo que podría tratarse de un pulsar (estrella de neutrones que gira muy rápidamente y que emite radiaciones periódicas).

La imagen siguiente, realizada desde Querol el día 2 de febrero de 2019 con un telescopio refractor Long Perng ED80 y una cámara Canon EOS 550D es de IC 443.

IC443 02_02_2019 Querol

IC 443, La nebulosa Medusa

La estrella brillante en la zona superior es Propus, una gigante roja de tipo M que se encuentra a una distancia de unos 350 años luz de nosotros. En realidad, Propus es una estrella doble, pero se necesitan muy buenas condiciones para poder ver las dos estrellas.

No hay que confundir IC 443 con el objeto catalogado como Abell 21 y conocido también como la nebulosa de la Medusa, aunque en este caso no por referencia al animal marino, sino al ser mitológico. También se encuentra en la constelación de Géminis, pero Abell 21 no es un remanente de supernova, sino una nebulosa planetaria, el final también de una estrella pero de masa mediana pequeña, similar al Sol, y en la cual, las capas externas se desprenden sin ninguna explosión violenta.

A pesar de tener un diámetro de unos 70 años luz, IC 443 no es muy brillante, lo que hace que sea complicada de visualizar y que se necesite un cielo bastante oscuro y unas buenas condiciones atmosféricas para observarla.

La imagen siguiente es un recorte de la anterior, en la que he centrado la nebulosa Medusa y la estrella Propus.

IC443 02_02_2019 Querol_b

IC 443, La nebulosa Medusa

Parece ser que la explosión de supernova que originó a IC 443 ocurrió hace unos 30000 años, aunque algunos estudios sugieren que fue mucho más recientemente, en torno a los 3000 años. Tanto en un caso como en otro, los seres humanos antiguos, muy probablemente, observaron este fenómeno, pudieron ver como en el cielo, de golpe, aparecía una estrella más brillante que las demás y que poco a poco se fue apagando hasta desaparecer por completo. Pero claro, no nos ha llegado ningún documento que lo afirme.

La imagen siguiente, realizada desde el cielo urbano de Cornellà de Llobregat el día 10 de febrero de 2013 con una cámara Canon EOS 30D y un objetivo Sigma 17-70, muestra la ubicación de la nebulosa Medusa en el cielo.

Zona Auriga 10_02_2013 Cornella

Ubicación en el cielo de IC 443

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M78, NGC 2071, 2064 y 2067, Cuatro nebulosas de reflexión en Orión

Cerca, desde nuestra perspectiva terrestre, de la estrella Alnitak, la más occidental de las tres estrellas que forman el cinturón de Orión (las Tres Marías), y en dirección hacia Betelgeuse, se encuentra un grupo de cuatro nebulosas de reflexión, las catalogadas como M78, NGC 2071, NGC 2064 y NGC 2067.

Como el resto de nebulosas de la zona del Cinturón y la Espada de Orión, este grupo de nebulosas pertenece al gran complejo de nebulosidades de Orión, entre las que se encuentran también las famosas Cabeza de Caballo o la Gran Nebulosa de Orión.

La siguiente fotografía, realizada desde Querol el día 2 de febrero de 2019 con un telescopio refractor Long Perng ED80 y una cámara Canon EOS 550D, es de estas cuatro nebulosas.

M78 02_02_2018 Querol

M78, NGC 2071, NGC 2064 y NGC 2067

M78 es la más brillante de las cuatro y la que está por el centro de la foto. Por debajo de ella y separadas por una zona oscura, están NGC 2064 y NGC 2067. Un poco hacia arriba y hacia la derecha de estas tres, se encuentra la cuarta, NGC 2071, la segunda más brillante del grupo. En la zona superior derecha de la foto se observa una zona rojiza; es parte del bucle de Barnard, enorme nebulosa de emisión en forma de arco que envuelve el Cinturón y la Espada de Orión, y que también pertenece al gran complejo de Orión.

En la imagen siguiente, que es un recorte de la anterior, he señalado estas nebulosas.

M78 02_02_2018 Querol_b

M78, NGC 2071, NGC 2064 y NGC 2067

La fotografía siguiente también está hecha desde Querol en este caso el día 23 de febrero de 2019, con la misma cámara (Canon EOS 550D), pero con un telescopio reflector Skywatcher 200/1000. En ella también podemos observar este grupo de cuatro nebulosas de reflexión.

M78 23_02_2019 Querol

M78, NGC 2071, NGC 2064 y NGC 2067

M78, incluida también en el catálogo NGC como NGC 2068, es una nebulosa de reflexión muy brillante, la más brillante del cielo,  que con unos prismáticos ya puede verse. En su interior hay unas estrellas, especialmente dos (HD 38563A y HD 38563B), formadas a partir de ella y que son las que reflejan su luz en la nebulosa, haciendo que ésta pueda verse con ese color azul típico de las nebulosas de reflexión. M78 fue descubierta en 1780 por Pierre Méchain, ayudante de Charles Messier, y éste la incluyó en su catálogo ese mismo año como M78.

NGC 2071, la segunda nebulosa más brillante de las cuatro, fue descubierta en 1784 por William Herschel. NGC 2064 es la más débil de las cuatro y la descubrió en 1864 el astrónomo prusiano Heinrich Louis d’Arrest.

Como el resto de nebulosas del complejo de Orión, este grupo de cuatro nebulosas está a una distancia de unos 1600 años luz.

La fotografía siguiente, realizada desde Querol el día 7 de diciembre de 2018 con una cámara Canon EOS 70D y un objetivo Canon 15-85, muestra la ubicación en el cielo de estas nebulosas de reflexión.

Zona Tauro 07_12_2018 Querol Canon

Ubicación en el cielo del grupo de nebulosas de M78

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Masa, tamaño, luminosidad y temperatura de una estrella. El diagrama de Hertzsprung-Rusell

En el momento que se forma una estrella, su masa inicial va a determinar sus características: tamaño, luminosidad y temperatura, así como su evolución y su vida.

Las estrellas brillan debido a la energía generada en las reacciones de fusión nuclear que se producen en su interior. Si la masa inicial es baja (inferior a unas 0,08 masas solares), no se producen reacciones nucleares y el cuerpo generado no se convierte en una estrella, sino que normalmente acaba siendo un planeta gigante. Sería el caso de Júpiter; si este planeta hubiera tenido más masa cuando se formó, hubiese alcanzado la temperatura suficiente en su interior como para fusionar el hidrógeno en helio y se hubiera convertido en una estrella, con lo que viviríamos en un sistema solar con una estrella binaria, con dos soles (muy común en el Universo), el Sol y Júpiter.

No obstante, si la masa inicial es enorme se vuelven inestables. Durante tiempo se pensaba que la masa inicial máxima de una estrella era de 150 masas solares y que por encima el cuerpo sería tan inestable que no formaría ninguna estrella.

Pero en 2010, un equipo de astrónomos dirigidos por Paul Crowther, profesor de astrofísica de la Universidad de Sheffield (Gran Bretaña), utilizando el VLT (Very Large Telescope) del ESO (European Southern Observatory) en Chile, junto con información del telescopio espacial Hubble de la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA), descubrió una estrella hipermasiva, R136a1, en un cúmulo estelar denominado RMC 136a (conocido también como R136) que se encuentra en la nebulosa de la Tarántula, en la Gran Nube de Magallanes (pequeña galaxia satélite a nuestra Vía Láctea) a unos 165000 años luz de distancia. El equipo encontró diversas estrellas con masas superiores a las 150 masas solares, pero en el centro del cúmulo se encontraron con R136a1, una estrella con una masa actual de 265 masas solares, pero que cuando nació estiman que era de 320 masas solares.

Así, si la masa inicial es superior a las 0,08 masas solares, el cuerpo formado empieza a fusionar hidrógeno en helio y se convierte en una estrella. Pero no todas las estrellas son iguales. Por un lado existe diferencia de tamaños: hay estrellas enormes, grandes, medianas y pequeñas, como muestra la figura siguiente, donde se puede observar el tamaño muy diferente de algunas estrellas.

Medidas

Tamaños de algunas estrellas

Hay estrellas muy grandes, las llamadas supergigantes, como Betelgeuse o Antares; estrellas grandes, las llamadas gigantes, como Rigel o Aldebarán; estrellas medianas, como el Sol o Sirio y estrellas muy pequeñas (algo más grandes que un planeta gigante), son las llamadas enanas, como Sirio B (Sirio es una estrella binaria formada por Sirio o Sirio A, una estrella mediana y Sirio B, una enana blanca) o Próxima del Centauro, la estrella más cercana a nosotros, después del Sol, que es una enana roja y que también forma parte de un sistema múltiple.

Pero no solo existen diferencias en el tamaño, sino que las estrellas también son diferentes en temperatura / color, (estas dos características, temperatura y color, están relacionadas): las estrellas más calientes (unos 30000 K) son azules y las más frías (entre 3000 K a 1600 K) son rojas. Este aspecto hace que hayan siete tipos de estrellas según su temperatura / color, según su llamado tipo espectral, como puede verse en la figura siguiente.

Tipos estrellas

Tipos espectrales de las estrellas

Una estrella con una masa inicial grande será mayor que una con una masa inicial pequeña y, a su vez, estará más caliente (más azul), por lo que su brillo o luminosidad también será mayor. Pero no solamente la masa inicial determina el tamaño, la temperatura y la luminosidad de la estrella, sino que también va a determinar su evolución y su vida en definitiva. El ciclo de vida de una estrella y su edad está directamente relacionado con su masa, ya que las estrellas masivas consumen su combustible muy rápido, viviendo menos tiempo que las estrellas menos masivas, las cuales tardan más en quemar su combustible.

A principios del siglo XX, el danés Ejnar Hertzsprung y el estadounidense Henry Norris Russell, e independientemente el uno del otro, se dieron cuenta de esta relación entre la masa de una estrella y su luminosidad, temperatura, tamaño y vida. Observaron que si se disponían las estrellas en un diagrama de ejes cartesianos, donde en el eje de abscisas (horizontal) se representaban las temperaturas en orden decreciente (o el tipo espectral desde el O al M) y en el de ordenadas la luminosidad en orden creciente (o la magnitud absoluta en orden decreciente), la mayoría de estrellas se situaban en una diagonal convexo-cóncava, desde la zona superior izquierda (estrellas grandes, azules, calientes y luminosas) a la inferior derecha (estrellas pequeñas, rojas, frías y poco luminosas), diagonal que llamaron secuencia principal.

En el mismo diagrama, las supergigantes se situarían en la zona superior, las gigantes entre éstas y la secuencia principal y las enanas blancas por debajo de ésta. Además, el radio de las estrellas aumenta en diagonal, desde abajo a la izquierda a arriba a la derecha y el tiempo de vida de la estrella aumenta en la secuencia principal a medida que avanzamos desde la zona superior izquierda hasta la inferior derecha.

Paralela e independientemente, y sin conocer ninguno los estudios del otro, Hertzsprung en 1910 y Russell en 1913, publicaron sus diagramas que eran básicamente iguales. Debido a ello, se le llama diagrama Hertzsprung-Russell o simplemente diagrama H-R. Originalmente en este diagrama se situaba en el eje horizontal el tipo espectral y en el vertical la magnitud absoluta y después se situaron sus equivalentes temperatura y luminosidad.

La imagen siguiente es el diagrama Hertzsprung-Russell.

HR

Diagrama Hertzsprung-Russell

Las estrellas de la zona superior izquierda de la secuencia principal son más masivas, por lo que la fusión nuclear es más veloz, por tanto brillan más y están más calientes, pero a su vez viven menos; son las gigantes azules. En el otro extremo de la secuencia principal (abajo a la derecha), las estrellas son menos masivas, por lo que la fusión nuclear es más lenta, brillando menos y siendo más frías, pero viven más; son las enanas rojas. Desde las gigantes azules a las enanas rojas, las estrellas disminuyen en masa, luminosidad y temperatura, y aumentan en tiempo de vida.

Cuando las gigantes azules agotan su combustible, se salen de la secuencia principal y se convierten en supergigantes; cuando las estrellas medianas agotan su combustible, salen de la secuencia principal y se convierten en gigantes rojas, acabando sus días como enanas blancas (ver la Vida de las estrellas ==> este artículo todavía no lo he publicado).

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El cinturón y la espada de Orión

Orión, una de las constelaciones más famosas y conocidas del firmamento, visible en invierno en el hemisferio norte y en verano en el sur, contiene un enorme complejo molecular de nebulosidades y estrellas en su zona central, esto es, entre el cinturón y la espada del cazador, a una distancia de unos 1600 años luz.

Orión, según la mitología antigua, era un cazador que iba acompañado de sus dos perros de caza (Can Mayor y Can Menor). Orión perseguía a una liebre (representada en el cielo por la constelación de la Liebre), pero el Cazador, a quien realmente acosaba era a las Pléyades, las siete hijas de Atlas y Pléyone. Zeus, para defenderlas, las envió al cielo, así como al Toro (Tauro), a quien interpuso entre Orión y las Pléyades para protegerlas del acoso del Cazador. De esta manera, la interpretación mitológica de estas constelaciones es que Orión, ayudado por sus dos perros, está a la ofensiva con garrote en mano hacia Tauro, el cual está a la defensiva protegiendo a las Pléyades.

La siguiente imagen, realizada a partir del Stellarium, muestra esta parte mitológica de Orión.

orion y mitologia

Orión y mitología

Pero volvamos a lo nuestro. Orión, además de ser una enorme constelación, sus estrellas son muy brillantes, lo cual hace que pueda verse perfectamente también en los cielos urbanos. Tiene tres estrellas muy características por su alineación que forman el cinturón de Orión, son las estrellas Alnitak, Alnilam y Mintaka, conocidas popularmente como las Tres Marías. Colgando del cinturón se encuentra la espada de Orión, que en este caso no la forman estrellas individuales, sino una serie de nebulosas y cúmulos estelares. La espada también puede verse a simple vista, incluso desde cielos urbanos.

La imagen siguiente, realizada desde Pardines, en el Ripollès (Gerona) el día 2 de enero de 2014 con una cámara Canon EOS 70D y un objetivo Sigma 17-70, nos muestra la constelación de Orión, en la que he señalado el cinturón y la espada.

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Orión

Este enorme complejo de nebulosidades de Orión es una zona de formación de estrellas, lo que hace que, además de las nebulosas, el complejo contenga muchas estrellas jóvenes. Las nebulosas están formadas por enormes nubes de polvo y gas, prácticamente hidrógeno. Algunas estrellas son muy energéticas y su luz ioniza los átomos de hidrógeno de las nebulosas haciendo que éstas emitan luz, son las nebulosas de emisión, características por su color rojo. Otras estrellas no son tan energéticas como para ionizar el hidrógeno, pero sí para reflejar su luz, haciendo que la nebulosa adquiera ese tono azul de las nebulosas de reflexión. En otras ocasiones, no hay estrellas que ionicen o reflejen la nebulosa, son las nebulosas oscuras, las cuales las podemos ver debido al contraste con nebulosas de reflexión o emisión que tienen por detrás. En el gran complejo de Orión, nos encontramos nebulosas de los tres tipos.

La imagen siguiente, realizada desde Querol el día 12 de enero de 2019 con una cámara Canon EOS 70D y un objetivo Canon 15-85, muestra algunos de los objetos que forman el complejo de Orión.

A la izquierda de Alnitak está la nebulosa de la Flama (NGC 2024), una nebulosa de emisión que está atravesada por una nebulosa oscura que se ramifica. Por debajo de Alnitak nos encontramos con la nebulosa de emisión IC 434 y la nebulosa Cabeza de Caballo (Barnard 33), una famosa nebulosa oscura que se ve gracias al contraste de la nebulosa de emisión que tiene por detrás (IC 434). Por debajo de la Cabeza de Caballo hay una pequeña nebulosa de reflexión que acostumbra a pasar desapercibida debido a las espectaculares B33 e IC 434; es la nebulosa catalogada como NGC 2023. Partiendo de Alnitak y tirando hacia Betelgeuse, nos encontramos con un grupo de cuatro nebulosas de reflexión: M78, NGC 2071, NGC 2064 y NGC 2067. La más brillante y fácil de ver es M78 y, junto a ella, están NGC 2064 y NGC 2067. Un poco más separada y continuando hacia Betelgeuse está la cuarta del grupo, NGC 2071.

La siguiente fotografía, realizada desde Querol el día 16 de enero de 2016 con un telescopio refractor Long Perng ED80 y una cámara Canon EOS 70D, muestra las nebulosas mencionadas en la zona de Alnitak.

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Nebulosas en la zona de Alnitak

En la espada de Orión nos encontramos con una serie de nebulosas y cúmulos estelares. La nebulosa que más destaca es, sin lugar a dudas, la espectacular Gran Nebulosa de Orión, formada a su vez por M42 y M43 (la nebulosa de Mairan). Es una bella nebulosa que puede verse a simple vista como una luz difusa, pero que con unos prismáticos ya se ve esta nebulosidad. La Gran Nebulosa, si bien una gran parte es de emisión, contiene también partes de reflexión y oscuras.

Por encima de la Gran Nebulosa se encuentra una bella nebulosa de reflexión, que muchas veces pasa desapercibida por la espectacularidad de la Gran Nebulosa; es la nebulosa del Hombre Corriendo, formada por las nebulosas NGC 1977, NGC 1975 y 1973 y separadas entre ellas por una nebulosidad oscura.

Finalmente, en los dos extremos de la espada, nos encontramos con dos cúmulos abiertos, NGC 1980 y NGC 1981, el primero por debajo de la Gran Nebulosa y el segundo por encima de la nebulosa del Hombre Corriendo.

La siguiente fotografía de la espada de Orión, hecha desde Querol el día 16 de enero de 2016 con un telescopio refractor Long Perng ED80 y una cámara Canon EOS 70D, muestra la espada de Orión con los objetos mencionados.

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Espada de Orión

El gran complejo de Orión tiene más objetos, como el Bucle de Barnard, enorme nebulosa de emisión en forma de arco, que envuelve la espada y el cinturón.

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