Luna 20/07 y 03/08 de 2019

La Luna fotografiada en dos días y fases diferentes, realizadas sin telescopio, con una cámara Canon EOS 70D y un objetivo Canon 70-300.

Luna 20/07/2019

Este día la Luna estaba gibosa menguante en su 18º día (cuatro días después de llena) y con un 86% de iluminación.

Me pilló de vacaciones en Granada, por lo que no tenía telescopio para fotografiarla, pero sí cámara y teleobjetivo. Le puse la máxima focal del mismo (300 mm) y le hice la siguiente fotografía.

Luna gibosa menguante 20_07_2019 Granada_a

Luna gibosa menguante

Tampoco llevaba trípode, apoyé la cámara como pude en el balcón del alojamiento y esto es lo que salió. De todas maneras, se pueden apreciar los cráteres más importantes y los mares.

Luna gibosa menguante 20_07_2019 Granada_b

Luna gibosa menguante

Luna 03/08/2019

Este día la Luna estaba creciente en su 2º día con un 6% de iluminación. Con tan poco tiempo, la Luna sale pronto y se pone pronto. Monté el telescopio para hacer unas fotos de cielo profundo (de M31, la galaxia de Andrómeda y de IC 5070, la nebulosa Pelícano), pero lo monté después de hacer estas fotos de la Luna, eso sí, esta vez con trípode. En este caso las hice desde Querol y la primera que hice fue la siguiente.

Luna creciente 03_08_2019 Querol_c

Luna creciente

Después hice un par de fotos con más tiempo de exposición, para que se viera la luz cenicienta de nuestro satélite, ideal con la Luna en esta fase tan joven.

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Júpiter y Saturno, 07/09/2019

Durante las noches de verano de 2019 del hemisferio norte (invierno del hemisferio sur), hemos estado acompañados de los dos planetas gigantes gaseosos del Sistema Solar, esto es, Júpiter y Saturno. Pero no solo eso, los dos planetas han estado en la misma zona del cielo (entre las constelaciones de Sagitario, Ofiuco y Escorpión), por lo que los hemos podido observar a las mismas horas y cercanos en el cielo entre sí.

En concreto, Saturno se ha encontrado en la constelación de Sagitario y Júpiter entre las constelaciones de Ofiuco y Escorpión, como puede verse en la imagen siguiente, realizada desde Querol el día 2 de agosto de 2019 con una cámara Canon EOS 70D y un objetivo Canon 15-85.

Zona Sagitario 02_08_2019 Querol

Saturno y Júpiter en Sagitario-Ofiuco-Escorpión

A pesar de haber estado todo el verano en el cielo y haberlos observado diversas noches con el telescopio, no les hice ninguna foto con dicho instrumento hasta la noche del día 7 de septiembre de 2019, ya casi a punto de desaparecer del cielo hasta el año siguiente. Estas fotos las hice también desde Querol.

Así que, esa noche, monté el telescopio (Smidt Cassegrain Celestron 203/2032) y le acoplé la cámara para planetaria (DBK 21AU04). De hecho, hacía tiempo que no fotografiaba planetas con el telescopio y pude comprobar que esta cámara, que me dio muchas satisfacciones en sus tiempos, se me ha quedado bastante obsoleta y habrá que “jubilarla” y hacerme con otra.

Empecé con Júpiter, al que le hice la siguiente fotografía.

Los dos puntos que se ven a la izquierda de Júpiter son Io y Europa, dos de los cuatro satélites galileanos. En observación visual, esto es, mirando por el telescopio a través de un ocular, se veían los cuatro galileanos en el mismo campo, pero con la cámara, que da un campo menor al dar más aumento, Ganímedes y Calisto estaban fuera del campo.

En la fotografía, el más cercano a Júpiter es Io y el más alejado Europa, como puede verse en la imagen de la derecha

Seguidamente, apunté con el telescopio a Saturno y le hice esta fotografía al “Señor de los Anillos”.

En la fotografía se observan además, cuatro satélites de Saturno (en visual también se veían perfectamente): Titán, Tetis, Rea y Dione (Japeto, que junto con los otros cuatro son los cinco satélites mayores de Saturno, salía fuera del campo).

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NGC 6888, la nebulosa Creciente

En el centro de la constelación del Cisne, entre las estrellas Sadr (γ Cyg, gamma Cygni) y η Cyg (eta Cygni), aparentemente a un tercio de camino entre estas dos estrellas, se encuentra una bonita y curiosa nebulosa de emisión, la nebulosa Creciente o Medialuna, catalogada como NGC 6888, aunque también está incluida en el catálogo Caldwell como C27.

La siguiente fotografía, realizada desde Querol el día 24 de agosto de 2019 con un telescopio reflector Skywatcher 200/1000 y una cámara Canon EOS 550D, es de esta nebulosa.

NGC 6888 24_08_2019 Querol

NGC 6888, la nebulosa Creciente

La estrella azulada que se encuentra en el centro, SAO 69592, es la causante de esta nebulosa y de su brillo. Esta estrella es una estrella de Wolf-Rayet (en concreto SAO 69592 es la estrella Wolf-Rayet WR 136). Estas estrellas, descubiertas en 1867 por los astrónomos franceses Charles Wolf y Georges Rayet, son estrellas masivas (más de 20 masas solares), calientes (entre 25000 K y 50000 K), con picos de emisión en el ultravioleta y con unas altas tasas de pérdida de masa debidas a los potentes vientos estelares que salen de estas estrellas.

En ocasiones, las capas externas de la estrella de Wolf-Rayet expulsadas por el viento solar, son ionizadas por la radiación ultravioleta de la estrella, convirtiéndolas en una nebulosa de emisión en forma de enorme burbuja y denominadas nebulosas de Wolf-Rayet. Pero ni se trata de una nebulosa planetaria ni de un remanente de supernova. Ambos casos son fases tardías de la evolución de las estrellas una vez han consumido todo el combustible de su interior, el primer caso en estrellas de masa mediana-pequeña y el segundo caso en estrellas masivas. Las estrellas de Wolf-Rayet todavía no han consumido todo su combustible y en su núcleo se siguen dando reacciones nucleares de fusión. Todavía no han expulsado el material debido a la explosión supernova y formado el remanente de supernova. Estas estrellas acaban, eso sí, explotando como supernova; es decir, son dos fases diferentes en la evolución de la estrella.

SAO 69592 se convirtió en estrella de Wolf-Rayet hace unos 250000 años y cada 10000 años expulsa el equivalente a la masa de nuestro Sol. Probablemente acabará como supernova en unos cientos de miles de años o pocos millones de años.

La imagen siguiente es un recorte de la anterior y en ella podemos ver con más detalle la nebulosa Creciente y la estrella SAO 69592.

NGC 6888 24_08_2019 Querol_b

NGC 6888 y la estrella SAO 69592

La nebulosa creciente, que fue descubierta por William Herschel en 1792, tiene unos 25 años luz de diámetro y se encuentra a una distancia de nosotros de unos 5000 años luz. Tiene una magnitud aparente de 7,4, un brillo superficial de 12,9 mag/min arco2 y un tamaño aparente de 20′ x 10′.

En la imagen siguiente, realizada desde Querol el día 29 de junio de 2019 con una cámara Canon EOS 70D y un objetivo Canon 15-85, he señalado la ubicación en el cielo de la nebulosa Creciente (coordenadas ⇒ AR: 20h 12m 51s / +38º 24′ 58”).

Zona Cisne 29_06_2019 Querol

Ubicación en el cielo de NGC 6888

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IC 1396, una enorme nebulosa en Cefeo

Entre las constelaciones del Cisne y Cefeo, pero dentro de los límites de Cefeo, hay una enorme región de gas y polvo que forma una nebulosa de emisión. Además, contiene un cúmulo abierto de estrellas asociado a la nebulosa y una serie de nebulosidades oscuras. Todo este conjunto está catalogado como IC 1396 y es una región de formación estelar.

La siguiente fotografía, realizada desde Querol el día 2 de agosto de 2019 con un telescopio refractor Long Perng ED80 y una cámara Canon EOS 550D, es de IC 1396.

IC1396 02_08_2019 Querol_b

IC 1396

La nebulosa de emisión brilla debido a la energía de la estrella azulada que se ve en el centro de la fotografía (SAO 33626), que ioniza el gas de la nebulosa; las nebulosidades oscuras se ven debido al contraste de éstas con la nebulosa de emisión.

IC 1396, que se encuentra a unos 3000 años luz de distancia de nosotros, tiene una extensión de varios cientos de años luz y un diámetro aparente de más de 3º, es decir, ocupa en el cielo una zona de más de 6 lunas llenas. Su magnitud aparente es de 3,5 y su brillo superficial de 7,4 mag/min arco2.

De entre las nebulosas oscuras que contiene IC 1396, hay una famosa, catalogada como IC 1396A, que en la fotografía es la sinuosa que está por encima de SAO 33626. A IC 1396A también se la conoce como Trompa de Elefante, lo cual hace que a todo el conjunto IC 1396 se le conozca por este nombre. La Trompa de Elefante contiene estrellas muy jóvenes y todavía se están formando dentro de ella nuevas estrellas.

La imagen siguiente es un recorte de la anterior centrado en la Trompa de Elefante. He desaturado bastante el color de la imagen para que se aprecie mejor dicha nebulosidad oscura.

Imagen guardada con los ajustes aplicados.

La Trompa de Elefante

En la imagen siguiente, realizada también desde Querol el mismo día que la de IC 1396, pero con una cámara Canon EOS 70D y un objetivo Canon 15-85, he señalado la ubicación de IC 1396 (coordenadas ⇒ AR: 21h 39m / Dec: +57º 35′).

Zona Cefeo 02_08_2019 Querol

Ubicación de IC 1396

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Luna 09/08/2019

El viernes 9 de agosto de 2019, la Luna estaba gibosa creciente, con una edad de 9 días y una iluminación del 71%.

Como siempre que está en fase creciente, la Luna salió por la tarde, lo cual me permitió hacerle la siguiente fotografía de la Luna de día.

Luna de dia 09_08_2019 Querol

Luna de día

Todas las fotografías de este artículo están realizadas desde Querol con una cámara Canon EOS 70D; la anterior con un objetivo Canon 15-85.

Monté el telescopio para hacerle alguna foto a nuestro satélite con él, pero antes le hice, ya de noche, un par de fotos más sin telescopio, aunque ahora con teleobjetivo (Canon 70-300).

Todo este verano de 2019 en el cielo hemos tenido a los dos planetas gigantes gaseosos, Júpiter, entre las constelaciones de Ofiuco y el Escorpión y Saturno, en Sagitario. Pero el día 9 de agosto la Luna y Júpiter estaban muy cerquita en el cielo, por lo que no pude resistirme a hacerle una fotografía a esta bonita conjunción.

Luna_Jupiter 09_08_2019 Querol

La Luna y Júpiter

Júpiter es el puntito que se ve en la zona inferior y un poco a la izquierda de la imagen.

Con 300 mm de focal, le hice esta otra fotografía a la Luna gibosa creciente.

Luna gibosa creciente 09_08_2019 Querol_a

Luna gibosa creciente sin telescopio

Finalmente monté el telescopio, el reflector Skywatcher 200/1000, para observar y fotografiar la Luna, aunque también estuve observando a Júpiter y Saturno. Estos tres astros del Sistema Solar, por mucho que los observes nunca te cansas. Bien, la fotografía en cuestión es la siguiente.

Luna gibosa creciente 09_08_2019 Querol_b

Luna gibosa creciente con telescopio

A la cual le he puesto los nombres de los mares y cráteres más importantes que se ven.

Luna gibosa creciente 09_08_2019 Querol_c

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Eclipse de Luna 16/07/2019

El 16 de julio de 2019 se produjo un eclipse parcial de Luna, por el cual nuestro satélite quedó oscurecido en un 65% en su máximo. Además, coincidió anecdóticamente con el 50º aniversario de la llegada del ser humano a la Luna.

Me subí al terrado de casa en Cornellà de Llobregat con la cámara, objetivo (Canon EOS 70D + Canon 70-300), trípode y prismáticos, para ver y fotografiar este eclipse.

Empezó a las 20:02 (UTC, 22:02 hora local, Barcelona) y acabó a las 23:00 (UTC, 01:00 hora local), siendo el máximo a las 21:30 (UTC, 23:30 hora local). Así, la duración fue de tres horas.

Cuando empezó, no era de noche del todo y la Luna hacía poco que había salido, por lo que todavía estaba baja en el cielo. Las siguientes imágenes son del inicio del eclipse.

Durante la primera mitad del eclipse, las nubes se comportaron, había por el cielo pero no en la zona de la Luna. Pero poco antes del máximo, empezaron a llegar y a cubrir nuestro satélite, “eclipsando” durante momentos cortos y largos el eclipse. Las fotografías siguientes son de uno de esos momentos en los que había nubes.

De todas maneras, en estas imágenes se ve la Luna eclipsada, pero hubo momentos en que las nubes la tapaban de tal manera que no se veía nada.

No obstante y a pesar del las nubes, pude observar y fotografiar prácticamente la totalidad del eclipse. Además de estas fotos, hice 47 más a lo largo de las tres horas. La imagen siguiente es un montaje con 20 de las 47 fotos, donde he hecho una secuencia del eclipse.

Eclipse Luna 16_07_2019 Cornella

Eclipse de Luna 16/07/2019

Como ocurre en los primeros días de la fase de la Luna en los que la zona oscura se observa con una luz muy apagada (luz cenicienta), debido a que la luz del Sol reflejada en la Tierra ilumina con esta luz apagada la zona oscura de la Luna, en los eclipses de Luna también se observa esta luz cenicienta en la zona eclipsada. Pero no es rojiza, sino grisácea; el color rojizo de las llamadas “Lunas de sangre” se produce en los eclipses totales de Luna.

En las imágenes que abren el artículo del inicio del eclipse puede verse esta luz cenicienta, como en la imagen siguiente, que corresponde a las 21:50 UTC (23:50 hora local), es decir, de casi dos horas después de empezar el eclipse, donde ya estaba en la segunda fase.

IMG_0325

Luz cenicienta del eclipse

Con las 47 imágenes que hice del eclipse he montado la siguiente animación, donde las tres horas del evento están concentradas en 10 segundos.

Eclipse Luna 16_07_2019 Cornella

Eclipse de Luna 16/07/2019

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Las constelaciones de verano

El cielo de verano del hemisferio norte, si nos vamos a una zona oscura libre de las luces urbanas, es espectacular por la multitud de estrellas que podemos ver. La Vía Láctea cruza el firmamento formando un arco desde Casiopea hasta Sagitario y en toda esta franja de la Vía Láctea, la densidad de estrellas es tan alta que, si no conocemos un poco el cielo, nos perdemos, se hace difícil distinguir las constelaciones.

Para empezar a aprender el cielo las zonas urbanas van mejor, ya que las estrellas que forman los asterismos de las diferentes constelaciones se distinguen perfectamente. De hecho, acostumbran a ser las pocas estrellas que se ven en estos cielos.

De todas maneras hay tres estrellas que destacan entre las demás en las noches de verano del hemisferio norte, tres estrellas que son las más brillantes de tres constelaciones diferentes y que forman un asterismo que preside las noches estivales. Estas estrellas son Deneb (α Cyg) del Cisne, Altair (α Aql) del Águila y Vega (α Lyr) de la Lira y forman el asterismo el Triángulo de verano, donde las tres estrellas serían los vértices de dicho triángulo.

La imagen siguiente, realizada desde Querol el día 29 de junio de 2019 con una cámara Canon EOS 70D y un objetivo Canon 15-85 (todas las imágenes del presente artículo están hechas el mismo día, desde el mismo lugar y con el mismo equipo), es de este asterismo de verano.

Triangulo verano 29_06_2019 Querol

Triángulo de verano

Deneb proviene del árabe dhaneb, que significa cola, ya que está situada en la cola del Cisne. Con una magnitud visual de 1,25, es la 19ª estrella más brillante del cielo. Es una estrella blanco-azulada de tipo espectral A2 situada a unos 1400 años luz de distancia de nosotros, aunque hay un poco de controversia en dicha distancia. Deneb es enorme, es una supergigante blanca unas 200 veces mayor que el Sol. En el otro lado del Cisne, en su cabeza, está la estrella Albireo, una preciosa estrella doble que puede desdoblarse con telescopios no muy potentes (incluso con unos prismáticos).

Altair, cuyo nombre proviene también del árabe, es una estrella blanca de tipo espectral A. Tiene una magnitud visual de 0,77, lo que la hace la 13ª estrella más brillante del cielo. Es unas cuatro veces mayor que el Sol y su distancia a éste es de unos 17 años luz. Es una estrella doble, si bien su otro componente es de magnitud aparente de 10.

Vega, con una magnitud aparente de 0,03, es la 5ª estrella más brillante del cielo. Es también una estrella blanca de tipo espectral A0, con un tamaño casi el triple que el del Sol y está a una distancia de unos 25 años luz de nosotros. Muy “cerquita” de Vega, a poco más de 1,5º al noreste de ésta, hay una estrella cuádruple, Epsilon Lyrae (ε Lyr), conocida como la doble-doble. Con pocos aumentos, incluso con unos prismáticos, podemos ver dos componentes, pero a más aumentos puede apreciarse que cada uno de estos dos componentes están formados por dos estrellas, de ahí que se le conozca como la doble-doble.

Además del Cisne, la Lira y el Águila, en el cielo de verano del hemisferio norte encontramos otras constelaciones. Entre el Cisne y el Águila hay cuatro pequeñas y escurridizas constelaciones: Zorrilla (Vulpecula), Sagitta (estas dos están dentro del Triángulo de verano), Delfín y Caballito (Equuleus), limitando ésta con las constelaciones de otoño Pegaso y Acuario. El Cisne, por su parte trasera, limita también con Pegaso y la también constelación de otoño Lagarto y con las circumpolares Cefeo y Dragón En la imagen siguiente podemos ver todas estas constelaciones.

Zona Cisne 29_06_2019 Querol_a

Constelaciones zona Cisne

En cuanto a la Lira, su estrella más brillante, Vega, apunta a Hércules, una enorme constelación estival con estrellas no muy brillantes, pero famosa por contener el Gran Cúmulo de Hércules (M13), el mayor cúmulo globular del hemisferio norte. Hacia el oeste de Hércules están las constelaciones de primavera Corona Boreal y Boyero y hacia el norte la constelación circumpolar del Dragón.

En las imágenes siguientes vemos como Vega nos conduce a Hércules y las constelaciones del entorno de éste.

Entre el Águila y Hércules y al sur de ambas, nos encontramos con tres constelaciones de verano: Escudo, Ofiuco y la Serpiente. El Escudo no es una constelación muy grande que además está en plena Vía Láctea, lo cual la hace difícil de ver. Ofiuco es una enorme constelación y que también es conocido por Serpentario. Era la 13ª constelación del Zodíaco, hasta que los babilonios establecieron como 12 el número de estas constelaciones.

Mitológicamente Ofiuco se corresponde con el dios griego Asclepio (Esculapio para los romanos), el dios de la medicina, el cual sostiene una enorme serpiente. Esta otra constelación, la Serpiente, es la única constelación que está dividida en dos: Ofiuco tiene cogida con la mano derecha la parte de la cola de la serpiente, es la Serpiente Cola o Serpens Cauda, mientras que con la mano izquierda tiene cogida la parte de la cabeza del reptil, es la Serpiente Cabeza o Serpens Caput.

En la imagen siguiente podemos ver estas tres constelaciones veraniegas, donde se puede ver la partición de la Serpiente en dos y en medio Ofiuco. También aparecen Saturno y Júpiter, que ese día estaban por la zona.

Zona Ofiuco 29_06_2019 Querol_a

Constelaciones zona Ofiuco

Al sur-suroeste de Ofiuco nos encontramos con la constelaciones veraniegas y del Zodíaco Escorpión y Libra y hacia el sur del Escudo con la también constelación del Zodíaco Sagitario.

Esta zona, Escudo-Sagitario-Escorpión-Ofiuco, es una zona muy rica en nebulosas y cúmulos estelares. Hay una alta densidad de estrellas y la Vía Láctea está en esta zona espectacular. De hecho, el centro de nuestra galaxia está en dirección a Sagitario.

Al oeste de Libra nos encontramos con las constelaciones de primavera (Virgo) y al este de Sagitario con la también constelación del Zodíaco Capricornio. De ésta nos vamos de nuevo a las constelaciones de otoño por el este (Acuario) y por el norte volvemos de nuevo a la estival Águila.

Zona Escudo 29_06_2019 Querol_a

Constelaciones zona Sagitario

En la imagen siguiente, realizada a partir del Stellarium, pueden verse las figuras que representan las constelaciones estivales.

Consts_verano

Figuras de las constelaciones

Pero como comentaba al inicio de este artículo, lo más espectacular del cielo de verano del hemisferio norte es observar la Vía Láctea, eso sí, alejado lo más posible de las luces urbanas de las poblaciones. Aunque no se tenga conocimientos de astronomía o del cielo, el espectáculo es igual de impresionante. La infinidad de estrellas que se ven, junto con todo ese “camino lechoso” que surca la bóveda celeste formando un arco desde Casiopea pasando por Cefeo y el Lagarto

siguiendo por el Cisne, la Zorrilla, Sagitta y el Águila

y acabando en el Escudo y Sagitario

Via Lactea en Sagitario 29_06_2019 Querol

La Vía Láctea en Sagitario

es una maravilla. Eso sí, no la veremos como en las fotografías. Éstas son de larga exposición, en concreto de 3 minutos. El sensor de la cámara recibe y acumula la luz recibida durante tres minutos, cosa que nuestros ojos no lo pueden hacer. Pero aún así, para aquellos que somos urbanitas, merece la pena de vez en cuando, escaparse a un cielo oscuro y dejarse ir contemplando la Vía Láctea y el cielo en general.

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NGC 5560, NGC 5566, NGC 5569 y NGC 5577, 3+1 galaxias en Virgo

El cielo de primavera del hemisferio boreal es bastante oscuro, con pocas estrellas brillantes y sin apenas rastro de la Vía Láctea, por lo que no es muy rico en nebulosas y cúmulos estelares. Pero el hecho de que no esté surcado por la Vía Láctea, lo convierte en una ventana al espacio de más allá de nuestra galaxia; al no haber nebulosidades y polvo galáctico, no tapa lo que hay más allá y es ideal para la observación de galaxias.

En concreto, en la zona del cielo entre las constelaciones de Leo, Cabellera de Berenice, Boyero y Virgo, es decir, más o menos en el Triángulo de primavera, hay multitud de galaxias, especialmente en la constelación de Virgo, donde se halla el Cúmulo de Virgo, un enorme cúmulo formado por más de mil galaxias que es vecino de nuestro pequeño Grupo Local (cúmulo de galaxias al cual pertenecen nuestra Vía Láctea, la galaxia de Andrómeda (M31), la galaxia del Triángulo (M33) o las Nubes de Magallanes) y que se encuentra a unos 60 millones de años luz de distancia.

Tanto el Cúmulo de Virgo como el Grupo Local, como unos 100 cúmulos galácticos más, forman un supercúmulo de galaxias, el Supercúmulo de Virgo o Supercúmulo Local, el cual está dominado por el Cúmulo de virgo, que está en su centro y nuestro Grupo Local se halla hacia el borde.

Pero en Virgo no solo hay galaxias del Cúmulo de Virgo, sino que también de otros cúmulos. Tal es el caso de las cuatro galaxias que trata este artículo: NGC 5560, NGC 5566, NGC 5569 y NGC 5577. La imagen siguiente, realizada desde Querol el día 29 de junio de 2019 con un telescopio reflector Skywatcher 200/1000 y una cámara Canon EOS 550D, es de estas cuatro galaxias.

Arp 286_NGC 5577 29_06_2019 Querol

NGC 5560, NGC 5566, NGC 5569 y NGC 5577

En la fotografía se pueden ver tres galaxias por el centro y un poco a la derecha y una cuarta en la zona inferior y un poco a la izquierda. De las tres centrales, la más grande es NGC 5566, por encima de ella está NGC 5569 y a la derecha  NGC 5560. La que está sola en la zona inferior de la imagen es NGC 5577.

Las cuatro galaxias son espirales y forman parte de un mismo cúmulo galáctico llamado Virgo III, el cual está próximo al Cúmulo de Virgo y de nosotros a unos 80 millones de años luz de distancia.

En 1966, el astrónomo estadounidense Halton Arp, publicó un catálogo astronómico de galaxias, el Atlas of Peculiar Galaxies (Atlas de Galaxias Peculiares), en el cual se incluían más de 300 galaxias y entre ellas, muchas interacciones y uniones de galaxias. Pues bien, el trío de galaxias NGC 5560, 5566 y 5569 Halton lo incluyó en su catálogo con el número 286, por lo que a este trío galáctico se le conoce como Arp 286.

La imagen siguiente es un recorte de la anterior, donde he centrado el trío galáctico Arp 286.

Arp 286 29_06_2019 Querol

Arp 286: NGC 5560, NGC 5566 y NGC 5569

De hecho, estas tres galaxias están en interacción gravitatoria, especialmente NGC 5566 y NGC 5560, donde esta última está deformada debido a dicha interacción con NGC 5566.

Hoy día sabemos que las interacciones entre galaxias no son tan peculiares, sino que son una fase bastante habitual en la evolución de las galaxias, como es el caso de la galaxia del Remolino (M51), dos conocidas galaxias entre los aficionados que llevan millones de años en colisión. O como parece ser que ocurrirá con la galaxia de Andrómeda y nuestra Vía Láctea; pero todavía falta mucho para ello, según los últimos estudios se estima que las dos galaxias mayores del Grupo Local colisionarán dentro de unos 4500 millones de años.

NGC 5566 y NGC 5560 fueron descubiertas por William Herschel en 1786, mientras que NGC 5569 la descubrió el físico y matemático irlandés George Johnstone Stoney en 1849.

NGC 5566 es una enorme galaxia espiral, la mayor de las galaxias de la constelación de Virgo (su diámetro es de unos 150000 años luz, mayor que la Vía Láctea con sus 100000 años luz de diámetro). Tiene una magnitud aparente de 10,5, un brillo superficial de 12,1 mag/min arco2 y un tamaño aparente de 3′ 7” x 1′ 39”.

NGC 5560 es otra galaxia espiral y es la que está deformada por la interacción con NGC 5566. Con un diámetro de unos 75000 años luz, tiene una magnitud aparente de 12,4, un brillo superficial de 12,3 mag/min arco2 y un tamaño aparente de 1′ 51” x 38”.

NGC 5569 es otra galaxia espiral y la más pequeña del trío Arp 286. De hecho no es una galaxia muy grande, ya que tiene unos 35000 años luz de diámetro. Su magnitud aparente es de 13,9, su brillo superficial de 13 12,3 mag/min arco2 y su tamaño aparente de 56” x 38”.

NGC 5577,  como las tres anteriores, es una galaxia espiral y también es de Virgo III. Tiene un tamaño de unos 70000 años luz de diámetro, una magnitud aparente de 13, un brillo superficial de 13,7 mag/min arco2 y un tamaño aparente de 2′ 38” x 54”.

La imagen siguiente es un recorte de la fotografía que abre el artículo, donde he aislado la cuarta galaxia del artículo y que ya no es de Arp 286, NGC 5577.

NGC 5577 29_06_2019 Querol

NGC 5577

NGC 5577 se encuentra en el mismo campo que otras dos galaxias también de Virgo III, NGC 5576 y NGC 5574, formando las tres otro trío galáctico famoso entre los aficionados. La imagen del artículo tenía por objetivo el trío Arp 286, por ello está centrada en él, pero si la fotografía continuase por la zona inferior, NGC 5576 y NGC 5574 se encontrarían por debajo de NGC 5577.

En la imagen siguiente, realizada desde Querol el día 17 de junio de 2018 con una cámara Canon EOS 70D y un objetivo Canon 15-85, he marcado la ubicación en el cielo de estas cuatro galaxias (coordenadas ⇒ Arp 286, AR: 14h 21m 20s / Dec: 3º 50′ 40”; NGC 5577, AR: 14º 22m 13” / Dec: 3º 20′ 49”).

Zona Boyero 17_06_2018 Querol

Ubicación en el cielo de Arp 286 y NGC 5577

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NGC 6820 y NGC 6823, una nebulosa y un cúmulo en vulpecula

En el cielo de verano del hemisferio norte, la Vía Láctea cruza el firmamento formando un arco entre Casiopea y Sagitario. Toda esta zona de la Vía Láctea es rica en nebulosas y cúmulos estelares y, por tanto, las constelaciones que se encuentran sobre ella contienen unos cuantos de estos objetos.

Una de estas constelaciones que se encuentran en plena Vía Láctea es la pequeña y escurridiza Zorrilla (Vulpecula), en la que se encuentra la famosa nebulosa Dumbbell (M27), una nebulosa planetaria muy conocida y fotografiada por los aficionados a la astronomía.

A unos tres grados de M27 hay un cúmulo abierto asociado a una nebulosa de emisión, el cúmulo está catalogado como  NGC 6823 y la nebulosa como NGC 6820.

La siguiente fotografía, realizada desde Querol el día 29 de junio de 2019 con un telescopio reflector Skywatcher 200/1000 y una cámara Canon EOS 550D, muestra el cúmulo rodeado de la nebulosa.

NGC 6820_23 29_06_2019 Querol

Cúmulo NGC 6823 y nebulosa NGC 6820

La nebulosa contiene unas columnas de gas y polvo similares a los Pilares de la Creación, enormes columnas que se encuentran en la nebulosa del Águila (M16) y que se hicieron famosos por la fotografía realizada por el telescopio espacial Hubble. En la fotografía anterior puede verse el mayor de los pilares de NGC 6820 apuntando al cúmulo NGC 6823.

El cúmulo abierto contiene estrellas muy jóvenes, unos dos millones de años (muy jóvenes si tenemos en cuenta que el Sol, que todavía está a la mitad de su vida, tiene unos 4500 millones de años), pero en la nebulosa existen estrellas aún más jóvenes.

NGC 6823, que fue descubierto por William Herschel en 1785, tiene un diámetro de unos 50 años luz y está a una distancia de unos 6000 años luz (como la nebulosa NGC 6820). Su magnitud aparente es de 7,1, su brillo superficial de 14,5 mag/min arco2 y su diámetro aparente de 40 minutos de arco.

Tanto el cúmulo como la nebulosa se encuentran en el cielo en la constelación de la Zorrilla (Vulpecula). En la siguiente fotografía, realizada desde Querol el día 17 de junio de 2018 con una cámara Canon EOS 70D y un objetivo Canon 15-85, he señalizado la ubicación de estos dos objetos (coordenadas ⇒ AR: 19h 44m / Dec: +23º 21′).

Zona Cisne 17_06_2018 Querol

Localización en el cielo de NGC 6820 y NGC 6823

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Luna 15/06/2019

Luna gibosa creciente 15_06_2019 Canon EOS 70D + Canon 70-300_c

Luna de día

El sábado 15 de junio de 2019, la Luna estaba gibosa creciente en su 13º día (dos día antes de la fase de llena) y con una iluminación del 96%.

Salió a media tarde, como corresponde cuando está creciendo, por lo que hice unas fotografías de la Luna de día como esta de la izquierda

Todas las fotografías del presente artículo están realizadas desde Querol, con una cámara Canon EOS 70D y un objetivo Canon 70-300.

El cielo estaba raso, sin ninguna nube, y la Luna estaba preciosa en esta faceta de casi llena. Pero ello también produce mucha luz, por lo que no es el mejor momento para ver o fotografiar el cielo profundo.

Sin embargo, entretanto hacía estas fotos de la Luna de día, iba montando el telescopio, en concreto el Newton 200/1000, para hacer unas fotos con él a esta preciosa Luna.

Pero como comento, iba alternando el montaje con la toma de fotos de la Luna de día, como estas dos de a continuación.

Finalmente, le hice esta última fotografía a la focal máxima del teleobjetivo (300 mm).

Luna gibosa creciente 15_06_2019 Canon EOS 70D + Canon 70-300_d

Luna de día gibosa creciente

Cuando terminé con estas fotos de la Luna de día, terminé de montar el telescopio y sus artilugios. Pero como pasa bastantes veces en esta afición, justo acabar de montarlo todo, empezaron a llegar nubes que cubrieron todo el cielo.

Estuve esperando un rato largo a ver si las nubes se iban, cenando entretanto, pero no lo hacían. Así que, a las dos horas, desmonté todo y lo guardé; y el cielo seguía cubierto.

Cuando me iba a dormir me asomé y vi que las nubes se habían ido y el cielo estaba raso de nuevo. Como ya era tarde para volver a montar todo (la una de la madrugada), cogí de nuevo la cámara y el teleobjetivo y le hice una foto. No es lo mismo que con el telescopio, pero, como se puede ver, no hace falta un telescopio para fotografiar la Luna.

Luna gibosa creciente 15_06_2019 Canon EOS 70D + Canon 70-300_e

Luna gibosa creciente con 13 días

Cuando está tan avanzada, como pasa como cuando está llena, no es su momento para observar y fotografiar sus cráteres, ya que la iluminación es tan alta que no hay contraste y no se aprecian. Pero sí que se observan los tres cráteres característicos de la cara visible de la Luna, el cráter negro del norte, Plato, y los jóvenes Copernicus (en el centro) y Tycho (en el sur). Además, en esta fase avanzada (o llena), es cuando se pueden apreciar bien los rayos de estos cráteres jóvenes. También se aprecia muy bien el brillante Aristarchus en el terminador, así como los diferentes mares, que no son más que afloramientos basálticos producidos por el impacto de meteoritos y llamados así porque en la antigüedad se pensaba que eran auténticos mares de agua.

Así que, con la fotografía anterior me he entretenido en señalar los mares y los cuatro cráteres.

Luna gibosa creciente 15_06_2019 Canon EOS 70D + Canon 70-300_f

Luna gibosa creciente con 13 días

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